La vieja cascarrabias del piso 33 metió su cabeza dentro del refrigerador. Su objetivo era doblegar con frío ese persistente dolor de cabeza que la acompañó toda la tarde. Ahora no sabe si fue una ilusión provocada por el insoportable dolor o quizás realidad. Las únicas certezas son:
-Alguien o algo la saludó desde el fondo de la bandeja
-Será el comienzo de una pequeñisima aventura con olor a frutas y verduras congeladas.
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